domingo, 12 de agosto de 2012

?TU HIJO SE FINGE ENFERMO PARA NO IR AL COLEGIO?





Artículo: ¿Tu hijo se finge enfermo para no ir al colegio?

La periodista Indhira Lereboux del periodico Listin Diario  entrevista a la Dra. Mircia Pacheco
Publicada en Revista Escolares, Listín Diario 2012 el 10-08-2012


1.¿Es frecuente que  los niños finjan estar enfermos para no ir al colegio?

En muchos hogares el mero hecho de tener que ir a la escuela se convierte en una lucha diaria con nuestros hijos. Son numerosos los días en los cuales no se quiere levantar o finge estar enfermo, llegando el caso y si las tretas no le son suficientes, a no querer ir simplemente al colegio.
Todos estos niños han desarrollado lo que llamamos “Fobia Escolar”, es decir, cuando nuestros hijos sin causa aparente, expresan comportamientos de rechazos a su asistencia al colegio, llegando en los casos más extremos a desarrollar un fuerte miedo mal colegio. Las emociones van desde la ansiedad de la separación de la madre, familia, etc., al temor al bullicio, al mundo exterior, a enfrentarse solos, al resto de personas y situaciones
Este comportamiento de nuestros hijos nos lleva a la dicotomía entre la verdad y el fingimiento de la enfermedad y si optamos por que tienen que ir al colegio, nos queda siempre la duda de si estamos obrando correctamente.

Se ha descrito que la fobia escolar afecta igual a niños y niñas, puede ocurrir durante todos los años escolares pero tiene picos de presentación en las edades de 5-7, 11 y 15 años. Esto quiere decir en primero de primaria, en sexto grado y casi al final de la secundaria. No está relacionada con clases sociales, capacidad intelectual o académica y el menor de una familia, con varios hermanos, es más susceptible de presentarla.

2.¿Cuáles son las causas más usuales para que esto pase?

Se pueden diferencias diversos motivos que dan pie a la fobia escolar.
1. Hay que diferenciar la fobia escolar relacionada con alguna situación escolar como el trato de un profesor, ya que el profesor o tutor en ocasiones puede ser estricto o autoritario… esto conduce al alumno a pensar que el profesor “le tiene manía” generando una situación incómoda en el alumno que hace que no quiera ir a clase por miedo a la actitud de su profesor respecto a lo que él hace.
2. La ansiedad y el pánico que le produce el hecho de alejarse de su madre o padre. Con ello se quiere decir que el niño desde que nace se encuentra en un ambiente familiar protegido, y cuando se incorpora al colegio pasa a estar en un entorno más abierto, más desprotegido. En ese momento es igual que todos sus compañeros y no recibe un trato especial. Esta causa se ve además favorecida en caso de que el hijo sea único.
3. El acoso escolar. Se puede afirmar que el bullying tiene consecuencias psicológicas y sociales. Hablamos del aislamiento y la exclusión social de la víctima. El perfil de acosador suele ser. Un alumno con baja autoestima, popular entre los compañeros, con bajo rendimiento escolar, físicamente fuerte, etc. Mientras que el perfil del acosado suele ser: con bajo nivel de autoestima, menos popular que su acosador, incluso llegando a ser antisocial y diferente a sus compañeros en algunos aspectos.
4. La personalidad del alumno. Extremadamente tímido o con déficit de habilidades sociales. El niño cree que va a hacer el ridículo en clase si debe hablar en público por ideas preconcebidas que le han infundado, debido a que el miedo a sus compañeros es algo psicológico que puede hacer daño a la hora de asistir a clase sin temores.

3.¿Cuales son los supuestos síntomas que pueden presentar? ¿la presión puede ser tal que se enfermen de verdad?

Síntomas Somáticos


Se pueden presentar desórdenes autonómicos (mareo, náusea, sudoración, palidez, escalofrío), cardiovasculares (palpitaciones), gastrointestinales (dolor abdominal, diarrea) molestias musculares o articulares, e incluso, desarreglos menstruales en las adolescentes. Los síntomas más comunes en adolescentes son el mareo, la cefalea y otras manifestaciones autonómicas que en gran parte son la razón de la inasistencia a la escuela. En ocasiones puede ser la manifestación somática la queja principal por la que el niño o adolescente refiera rechazo por asistir a la escuela, lo cual puede ser el motivo principal de consulta. Si la atención se centra en la queja de dolor, mareo o náusea y estos no responden al tratamiento, se pueden sospechar factores somáticos interfiriendo. Los que hemos visto con mayor frecuencia son náuseas y vómito matinal, antes de salir para el colegio, dolor abdominal, mareo, dolor torácico e inapetencia. Estos síntomas principales se acompañan de sudoración de las manos, palidez y temblor.



4.¿Cómo darnos cuenta que no es real sino un chantaje?


• No es constante: sólo de domingo a viernes 
• No avisa que se siente angustiado. 
• Los síntomas somáticos sugieren un cuadro agudo y progresivo. 
• El rendimiento escolar en general es bueno o sobresaliente. 
• Socialmente se siente contento en el colegio. 
• No se queja previamente de algo de la vida escolar, de la planta física o de las personas del colegio. 
• Sucede cuando debe partir hacia la escuela y se alivia cuando regresa a la casa.

Para las familias y el médico la alarma es fuerte pues con esta forma de presentación lo último en lo cual se piensa es en un cuadro agudo de ansiedad. Debido a este patrón tan errático es muy frecuente que se piense que está tratando de llamar la atención o que está haciendo teatro.

Manifiesta temor a todo lo relacionado con estar en el colegio de forma difusa, lo atribuye a los profesores o a los compañeros sin que los argumentos sean contundentes. Lo llamativo es que el temor desaparece cuando llega del colegio y reaparece al día siguiente cuando debe partir hacia él.
La aparición de los síntomas puede darse de manera súbita, por ejemplo al inicio de un período escolar, o puede ser insidiosa, el niño aqueja incomodidad e indisposición con el hecho de ir a la escuela, manifestaciones que llegan a exacerbarse hasta que definitivamente se niega a asistir a la escuela.

Lo desconcertante de este tipo de angustia es que aparece desde la noche del domingo hasta la mañana del viernes, el fin de semana no siente ansiedad. El paciente no siempre avisa que está angustiado, lo sabe pero no lo cuenta, por ello la familia se alarma por los síntomas somáticos, como si algo grave estuviera en curso.


5. Bríndenos algunos consejos para sobrellevar y enfrentar estas situaciones.

En algún momento que no sea una mañana de escuela, hable con su hijo sobre sus problemas. Alíentelo a decirle exactamente lo que le molesta. Pregúntele qué es lo peor que podría pasarle en la escuela o en camino a la escuela. Si hay una situación que pueda cambiar, dígale que la hará todo lo posible por cambiarla. Si le preocupa que los síntomas puedan empeorar en la escuela, asegúrele que puede acostarse unos minutos en la oficina de la enfermera según lo necesite. Después de escucharlo atentamente, dígale que entiende sus sentimientos, pero que sigue siendo necesario que asista a la escuela mientras mejora.


6. ¿Cómo podemos hacer para el que niño/a deje de realizar estas acciones en el transcurso del tiempo?

Insista en la asistencia regular a la escuela.
La mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a la escuela. Los temores se superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará que casi todos los síntomas físicos de su hijo mejoren. Los síntomas se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y, con el tiempo, su hijo volverá a disfrutar de la escuela. Sin embargo, al principio su hijo pondrá a prueba la determinación de la madre de enviarlo a la escuela todos los días. Usted deberá hacer que la asistencia a la escuela sea una regla sin excepciones. Sea optimista con su hijo y asegúrele que se sentirá mejor una vez que llegue a la escuela.

Sea particularmente firme las mañanas de los días de escuela.
Al principio, las mañanas pueden ser difíciles (sobre todo los lunes). Nunca debe preguntarle a su hijo cómo se siente porque esto lo estimulará a quejarse. Si el niño está suficientemente bien para estar levantado y andar de un lado a otro dentro de la casa, está suficientemente bien para poder ir a la escuela. Si se queja de síntomas físicos, pero son los de siempre, deberá ser enviado a la escuela inmediatamente con mínima discusión. Si usted no está segura acerca de la salud de su hijo, envíelo a la escuela de todos modos. Si los síntomas empeoran, la enfermera de la escuela le informará si hay un problema.

Aunque se le haga tarde, lo mismo debe ir a la escuela. Haga arreglos de antemano para el transporte de su hijo en caso de que pierda el autobús escolar. Si su hijo se va caminando a casa por cuenta propia durante la hora del almuerzo o el recreo, debe hacerlo regresar de inmediato. Algunas veces un niño puede llorar y gritar, negándose absolutamente a ir a la escuela. En ese caso, después de platicar con él sobre sus temores, se le debe llevar. Uno de los padres podría ser mejor que el otro en hacer cumplir esto. En algunas ocasiones, un pariente puede encargarse del asunto durante unos días.

7. ¿Algún dato adicional que quiera agregar?

Haga una cita para que su hijo vea  a su médico la misma mañana si se queda en casa.
Si su hijo tiene un síntoma nuevo o parece estar muy enfermo, es probable que usted quiera que se quede en casa. Si usted tiene dudas, probablemente su médico puede determinar la causa de la enfermedad del niño. Llame al consutorio de su médico tan pronto como se abra, y pídales de que lo vean esa mañana. Si el síntoma es causado por una enfermedad, puede iniciarse el tratamiento apropiado. Si el síntoma es causado por ansiedad, su hijo deberá volver a la escuela antes del mediodía. La colaboración entre usted y su médico logrará así resolver incluso los problemas más difíciles de fobia escolar.

Probablemente debería hacer que su hijo permanezca en casa cuando tenga algunos de los siguientes síntomas:

fiebre de más de 37.8°C (100°F) tomada oralmente
vómitos (más de una vez)
diarrea frecuente
tos frecuente
erupción cutánea generalizada
dolor de oído
dolor de muelas.
En cambio, los niños con dolor de garganta, tos moderada, secreción nasal u otros síntomas de resfriado, pero sin fiebre, pueden ser enviados a la escuela. Los niños no deben permanecer en casa por "parecer enfermos", "tener mal color", "tener ojeras" o "estar fatigados".

domingo, 22 de julio de 2012

EL NIÑO HIPERACTIVO





           
Test niños TDAH Trastorno por Deficit de Atencion con Hiperactividad

Parte 1. Cuestionario de Déficit de Atención

 Por favor, lee los siguientes enunciados, que tienen que ver con Déficit de Atención y señala aquellos que representan a tu hijo/a:

-Mi hijo/a tiene descuidos frecuentes.

-Es muy difícil para mi hijo/a mantener la atención en los deberes de casa y otras tareas.

-Mi hijo/a rara vez termina una actividad antes de empezar con otra.

-Incluso cuando le hablas directamente, parece que no esté atento/a.

-Mi hijo/a es desorganizado/a e incluso con mi ayuda parece no saber organizarse.

-Frecuentemente pierde cosas personales o material de clase.

-Evita actividades que requieren mucha atención o un gran esfuerzo mental.

-Frecuentemente se olvida de hacer cosas a pesar de que se le recuerde constantemente.

-Hasta las distracciones más pequeñas son capaces de hacerle abandonar la tarea.

Si se cumplen seis o más de los enunciados puede ser que tu hijo tenga TDA (Trastorno de Déficit de Atención). Aunque puede, que si se cumplen menos de seis también tenga TDA. Este test no tiene una validez formal, si sospechas que tu hijo/a tiene TDA debes de ir a un psicólogo especializado. Existen diferentes tratamientos para cada caso de TDA que pueden ayudar cualitativamente en la calidad de vida del niño.



Parte 2. Cuestionario de Hiperactividad-Impulsividad



Por favor, lee los siguientes enunciados, que tienen que ver con Hiperactividad-Impulsividad, y señala aquellos que se manifiestan en tu hijo/a:

-A veces sus comportamientos parecen como impulsados por un motor.

-Parece que siempre está inquieto.

-No importa que lo intente, mi hijo/a tiende a no mantenerse sentado cuando tiene que hacerlo.

-Mi niño habla mucho, aún cuando no tiene nada que decir.

-A menudo interrumpe en el aula porque tiene dificultad en realizar actividades en silencio sin perturbar a otros.

-En la clase o en casa, responde a preguntas o cuestiones antes de que se terminen de realizar.

-Le cuesta esperar su turno pacientemente, y con frecuencia se adelanta en la línea o coge juguetes de los otros.

-A veces parece impertinente. Interrumpe constantemente en conversaciones o actividades de otras personas.

Si se cumplen seis o más de los enunciados puede ser que tu hijo tenga TDAH (Trastorno de Hiperactividad-Impulsividad). Aunque puede, que si se cumplen menos de seis también tenga TDAH. Este test no tiene una validez formal, si sospechas que tu hijo/a tiene TDAH debes de ir a un psicólogo especializado. Existen diferentes tratamientos para cada caso de TDAH que pueden ayudar cualitativamente en la calidad de vida del niño.

En general los niños con T.D.A.H. presentan las siguientes manifestaciones:

1-Una actividad excesiva o inadecuada no relacionada con la tarea o actividad que se está realizando. Normalmente esta actividad es vivida como molesta o intrusiva por parte de los que están con el niño.

2-Atención sostenida deficiente. Incapacidad para atender cualquier tarea durante un espacio de tiempo mínimo.

3-Dificultades en el control o inhibición de impulsos en la conducta social o en tareas cognitivas.

4-Problemas en el ámbito de la relación social con sus iguales y adultos, creando impopularidad y rechazo.

5-Bajo rendimiento escolar. Difícilmente puede conseguir avanzar en el aprendizaje.

6-Autoestima baja. Las consecuencias de su poco autocontrol les hace muy predispuestos s meterse en líos y situaciones conflictivas con sus iguales. Entre los compañeros es impopular y esto acrecienta los sentimiento de baja auto-estima.

Los trastornos hipercinéticos presentan una elevada tasa de comorbilidad con diversos trastornos de conducta, trastornos de ansiedad, del humor, etc... En el área del aprendizaje es donde se generan más problemas específicos como, el retraso en la adquisición de la lectura, la escritura o las matemáticas (cálculo), que precisan de una atención sostenida. Contrariamente a lo que se pueda creer, los niños T.D.A.H., pese a todas estas dificultades, suelen tener un cociente intelectual dentro de la media y su incompetencia no sería tanto por una carencia de las capacidades cognitivas básicas sino por una mala regulación de las mismas.

 Posibles causas del T.D.A.H


-Actualmente todo y que se siguen barajando diversas hipótesis, no parece haber un único modelo explicativo que dé cuenta de modo satisfactorio de todos los casos de T.D.A.H. Es decir, un caso particular puede ser causado por un factor distinto al que ha producido otro, o dentro de un mismo caso clínico haber diferentes factores desencadenantes en diferente grado. El trastorno, pues, debe conceptualizarse como la expresión final o vía común de diversos factores de riesgo:

1-Factores ambientales y adquiridos


2-Factores genéticos

3-Factores de base orgánica

4-Factores sociales y familiares


Intervención y tratamiento

1)     Tratamiento Farmacológico

-Pese a que el empleo de psicofármacos no constituye una práctica generalizada en la clínica infantil, podemos afirmar que en el caso de la hiperactividad es la principal excepción. El fármaco de primera elección lo constituyen un grupo de medicamentos de la familia de los Estimulantes (Metilfenidato). Paradójicamente el empleo de estimulantes en niños hipercinéticos consigue una mejoría notable a nivel conductual siendo más controvertida su influencia directa en la mejora del rendimiento escolar. Son muy numerosos los estudios que han verificado la eficacia de estos fármacos en población infantil y, hoy en día, su uso está generalizado como parte del tratamiento.

2)     Tratamiento psicológico

-Actualmente la intervención psicológica en la hiperactividad supone la puesta en marcha de diferentes estrategias y técnicas multicomponente. Algunas de ellas son específicas para el niño y otras están destinadas a entrenar y formar a padres y educadores tanto en el ámbito escolar como en el familiar. La implicación de padres y educadores es fundamental para conseguir soluciones generalizadas y mantenidas.

-Las técnicas de elección han sido clásicamente las técnicas de modificación de conducta (refuerzo positivo y negativo, economía de fichas, coste de la respuesta, tiempo fuera, contratos, etc..). Hoy en día se han añadido técnicas provenientes de la psicología cognitiva como las autoinstrucciones o solución de problemas. Respecto a los padres se han creado diferentes modelos del llamado "Entrenamiento de padres", en los que se les enseña a manejar todo este repertorio de estrategias conductuales con sus hijos.

-El uso de la relajación mediante juegos apropiados es buen sistema para intentar controlar la impulsividad.


Fuente: psicodiagnosis,es

domingo, 15 de julio de 2012

Ayude a sus niños a tener una buena autoestima




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Los padres quieren que sus hijos tengan buena estima propia. Es algo que debe ser cultivado, desarrollado, alimentado y aumentado. 

1. Muéstreles que los valora

Déjele saber a sus niños que usted los ama. Esto se hace a través de cumplidos y expresiones directas de cariño, abrazos y besos. Los niños necesitan que sus padres o las personas que los cuiden les digan directamente que son amados.
Los niños necesitan que se les cargue, que se les arrulle, y que jueguen con ellos. Calidad y cantidad de tiempo demuestra que se les valora. Pocas cosas les expresan mejor el hecho de que están siendo valorados que el solo estar presente con ellos.


2. Enséñeles y déjelos que aprendan

El próximo ingrediente para una autoestima alta es la autosuficiencia. A medida que el niño crece y comienza a explorar la casa el niño gana la oportunidad de aumentar su autosuficiencia con acceso y control a objetos más grandes y sobre espacios más amplios.

la manera de que el niño juegue y explore de una manera segura,
Entre más los niños controlen y perfeccionen sus habilidades, tendrán más sentido de autosuficiencia.

Los padres pueden facilitar la autosuficiencia proveyendo áreas seguras para que los niños puedan desarrollar sus habilidades y permitirles participar en actividades del hogar tales como cocinar, limpiar, lavandería, arreglando las camas, etc.

La meta de estas actividades es que el niño pueda desarrollar un sentido de control- no el lograr perfección en que la cama esté bien arreglada, etc. La participación debe ser divertida, de apoyo y ayuda. 


3. Participar en hacer buenas obras

La tercera cosa que los padres pueden hacer para facilitar la estima propia en sus niños es en dirigirlos y participar con ellos en hacer buenas obras. Hacer buenas obras les enseña a los niños a estar alerta acerca de la vida de otros más allá de sí mismos.

Esto permite el desarrollo de empatía y comportamiento altruista. Lo que es importante es que los niños sean motivados y puestos en la posición en que ellos puedan ayudar de la manera que sus habilidades les permitan.

El más pequeño podría llevar una taza a la mesa, el de en medio podría llevar un plato y una cuchara, mientras que el mayor puede limpiar la mesa. Proyectos especiales que son pequeños, pueden tomarse: se pueden hacer visitas, se pueden poner centavos en las cajas de donación en el mostrador de los cajeros.


4. Haga que las reglas de la vida sean claras

La última cosa que los padres pueden proveer para facilitar la autoestima en sus niños es estructura. Estructura es una palabra que de hecho, implica dos conceptos separados: rutinas y límites. Las rutinas proveen estructura sobre el tiempo y los límites proveen estructura sobre el comportamiento.

Otra manera de pensar acerca de la estructura es como las reglas de un juego. ¿Qué tan bien pueden jugar monopolio, el juego del “avión”, el juego de los “encantados” y el de las “escondidillas”, si no hubiera reglas? Las reglas incluyen quien sigue, bajo qué circunstancias y cuándo.

Las reglas también incluyen que pasa cuando alguien se sale de los límites normales del juego- pierde un turno, paga una multa, etc. El saber las reglas del juego de la vida es algunas veces mencionado como una estructura interna.  Esto también es una forma de autosuficiencia- cuando el niño sabe el cómo, qué, cuándo y dónde de la vida.

Desafortunadamente, esta información no llega automáticamente. Los niños pueden aprender las reglas incidentalmente mientras van viviendo su vida pero ésto deja mucho de qué desear. Los padres pueden ayudar a que sus niños tengan una estructura inherente comentando durante las rutinas diarias, especificando comportamientos apropiados, dando retroalimentación y dando las consecuencias por comportamientos indeseables.

Estos cuatro ingredientes, valoración, autosuficiencia, buenas obras, y estructura proveen los bloques básicos de construcción para desarrollar la autoestima. Y ¿por qué desarrollar la autoestima en los niños?  Los niños con autoestima saludable se sienten bien consigo mismos, se llevan bien con otros, se comportan de una manera apropiada y están mas alertas al mundo que los rodea.

Fuente: Artículo por: Gary Direnfeld, MSW autor de Raising Kids Without Raising Cane (Secrets of the Trade, 1992 gary123@sympatico.ca. La traducción del artículo fue provista por el Centro de Información de la Niñez Temprana (Early 

miércoles, 11 de julio de 2012

La rivalidad entre hermanos






ANTE LA LLEGADA DE UN NUEVO HERMANO

Hacer partícipe a los hijos de las tareas que conlleva la llegada de su
hermano: preparar la cuna y habitación, adquirir la ropa...
-  Valorar a los hijos tras la realización de estas tareas.
-  Resaltar la importancia de tener hermanos y de la felicidad que esto
comporta en el juego, en las labores diarias, en la alegría de la casa...
-  Advertir a  los familiares que en las visitas eviten expresiones
negativas del tipo: "ahora si que vas a tener que compartir", o
parecidas. Así mismo incitarles a que sus expresiones hagan alusión a
aspectos positivos referidos al nuevo hermano:  "te vas a divertir
mucho", "con un hermano vas a poder jugar cuando se haga un poco más
grande" etc. 
-  Debemos evitar con el mayor la coincidencia de iniciar en el colegio
cuando nace otro hermano. Es preferible adelantar o retrasar esta
entrada para que no asocie: nace mi hermano = salgo de casa.

TRAS EL NACIMIENTO DEL NUEVO HERMANO
-  Evitar frases que recriminen sus acciones:  "No lo  toques", "Aléjate
que no me fío de ti", "Que se te va a caer"..
-  Estimular con expresiones positivas todo acercamiento: "Qué bien lo
cuidas" "Eres muy responsable", "Ven que lo vas a bañar muy bien".
-  Involucrar a los hermanos en las tareas de cuidado, higiene,
alimentación etc.
-  Buscar espacios para atender de forma preferente a los hermanos en
el momento del nacimiento del nuevo bebé y en el período posterior.
Las personas adultas solemos dirigirnos rápida y casi exclusivamente al
recién nacido, relegando la atención a los demás hermanos; sin
embargo, son éstos los que pueden manifestar conductas celosas y no
el recién nacido que no es consciente del momento.
-  Valorar a nuestros hijos delante de familiares y visitas, tratando de
omitir todo comentario negativo sobre ellos.

¿EN QUÉ CONSISTEN?
-  Los celos son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o
ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido, porque la
persona amada prefiera a otra. Este sentimiento suele ir acompañado
de envidia y resentimiento hacia quien se percibe como rival. La
persona con celos se considera menos querida que antes.
-  La rivalidad entre hermanos es algo natural e inevitable, que no tiene
por qué darse del mayor hacia el menor. 
-  Se suele manifestar mediante muchas conductas: rechazo o rivalidad
hacia el hermano, romperle su material y juguetes, buscar estar con el
hermano para fastidiarle; insultarse, ridiculizarse o amenazarse,
llegando a veces a las manos, chivarse de conductas del otro. Aunque
vaya acompañado de un cariño sincero. La idea romántica de dos
hermanos que lo van a compartir todo no siempre es real. 
-  También se muestra en una vuelta a conductas más infantiles: imitar el
lenguaje del pequeño, tartamudeo, pedir papillas, dormir en la cuna, el
chupete, pedir ir a la cama de los padres, etc. También, conductas
como lloro frecuente y sin motivo aparente, preguntas alusivas a sí se
le quiere.

MEDIDAS QUE PUEDEN AYUDAR
-  Establecer normas claras y concretas en casa para todos. 
-  Habituarles a compartir las responsabilidades diarias.
-  Propiciar actividades en las que colaboren todos.
-  “Hacer familia”: juegos en común, excursiones, viajes, tertulias...Crear
un clima familiar en el que predomine el amor y la confianza,  compartir
con los hijos todos los acontecimientos haciéndoles partícipes de
proyectos comunes, ilusiones, valores de la propia familia. 
-  Tratar con afecto y atención frecuentes a los hijos para que perciban
que son queridos.
-  Estimular la expresión sincera de sentimientos y emociones. 
-  Enseñar modales concretos: pedir por favor, dar las gracias...

MEDIDAS MÁS CONCRETAS
-  Evitar la comparación y la competitividad entre los hermanos. 
-  No tener en cuenta las conductas impropias de su edad. 
-  Evitar la intromisión frecuente en sus conflictos, siempre que no haya
agresión. 
-  NO prestar atención ni “recompensar” al hermano “chivato”. 
-  Evitar que el mayor asuma siempre la responsabilidad del cuidado.
-  Cada uno merece un trato diferente, por tanto evitar tratar a todos
por el mismo rasero, explicando el por qué del trato diferencial. 
-  Fomentar la cooperación entre los hermanos: en las tareas de la casa,
recados, en situaciones de juego...
-  Respetar el espacio de juego e intimidad de cada hijo.
-  Animar los intereses individuales de cada uno.
-  Elogiar los comportamientos deseados sin comparar.
-  Observar y reflexionar sobre las conductas celosas de nuestros hijos y
reaccionar sin darles excesiva importancia.
-  Educar a los hijos en el control de sus emociones: aprender a soportar
pequeñas frustraciones, alegrarse del éxito de los demás, enseñarle a
aceptar sus incapacidades y dificultades con optimismo.

¿CÓMO ACTUAR EN SIUACIONES DE CONFLICTO?
-  Conocerlas previamente y establecer reglas para estas situaciones
(comida, coche, juegos, tele..). Qué está permitido y qué no, y cómo
debería actuar cada niño de manera concreta.
-  Ignorar disputas menores. Cuando surjan conflictos, utilizar la técnica
de “cuenta atrás”. Diréis: cuento hasta 30 para que solucionéis el
conflicto: treinta, veintinueve... Si no se soluciona utilizar el “Tiempo
Fuera”, retirada de privilegios y otras medidas.
-  En conductas inaceptables actuar de inmediato: en agresiones o
insultos degradantes, utilizar: “Tiempo fuera”, retirada de privilegios...
-  Enseñar, en momentos de tranquilidad, cómo resolver conflictos: cómo
pedir “por favor”, llegar a un acuerdo... e investigar quién es el culpable
de las disputas, para evitar tomar medidas  siempre con el mismo.
-         Puede premiarse, al principio la colaboración y buen comportamiento.  

Fuente: www.jesusjarque.com    Folletos de ayuda a padres y madres.      

domingo, 8 de julio de 2012

LOS NIÑOS Y LAS RABIETAS




¿Qué son las rabietas?

En algunas ocasiones, un niño, que no consigue algo que quiere, comienza a llorar,
gritar,  patalear  y  se  tira  al  suelo.  Eso  es  una  rabieta.  Dicho  de  otro  modo,  las rabietas o berrinches son comportamientos coléricos mediante los que el niño
manifiesta su incapacidad para hacer o conseguir algo que desea. Se consideran
una parte normal del desarrollo del niño  de 1 a 3 años y la tendencia es a la
desaparición hacia los 4 años. 

¿Por qué se producen? 

Su origen suele estar en un conflicto entre los deseos de autonomía del niño y las
limitaciones que se le imponen a una edad en la que no posee un desarrollo
suficiente del lenguaje, para poder expresar con palabras sus necesidades o
sentimientos. Hay factores que pueden facilitar su aparición como el sueño, el
hambre, la incomodidad o el estar enfermo. Muchos niños siguen teniéndolas
porque tuvieron éxito con rabietas anteriores.



¿Qué se puede hacer para evitarlas?

Intentar evitar las situaciones y circunstancias que puedan ser fuente de frustración o facilitar la aparición de rabietas, como hambre, sueño, etc.

Establecer normas razonables, claras y coherentes y no cambiarlas, para que el
niño conozca perfectamente donde están sus límites. Esto es absolutamente clave:
el que algo se pueda o no se pueda hacer, no debe depender del humor que tengan
en ese momento los padres. Las reglas deber ser siempre las mismas y también
independientemente de que quien esté en ese momento al cuidado sea el padre o
la madre.

Reforzar los comportamiento positivos. Es decir, entre otras cosas hacerle caso y
alabarle cuando su conducta es la adecuada. Es niño busca la atención de sus
padres y si la consigue sobre todo cuando hace "cosas malas", le estaremos
indicando que ese es el comportamiento  que debe repetir para conseguir que le
dediquemos más tiempo. 

Enseñarle a verbalizar (expresar con palabras) sus sentimientos y a encontrar
formas adecuadas para expresar su ira o su frustración.
Enseñar con el ejemplo, evitando gritar o discutir delante del niño. El niño pequeño
aprende directamente de los padres también cómo responder ante los conflictos. 

¿Cómo actuar ante una rabieta?

Lo más importante es mantener la calma y el control (cosa nada fácil). No regañar,
gritar ni zarandear al niño porque, además de no solucionar nada, genera más
inseguridad y constituye un mal ejemplo. Tampoco hay que intentar razonar con el
niño, porque en ese momento no nos  escuchará. Por supuesto, no debe
concedérsele lo que quería, para no reforzar su conducta, como tampoco conviene
ofrecer premios o recompensas para que abandone su rabieta. 
En las fases iniciales, un pequeña dosis de humor y, si es posible, intentar distraer
al niño desviando su atención hacia otra actividad u objeto, pueden ser de mucha
utilidad.

Si no se logra controlar la rabieta, y la situación lo permite, se puede adoptar una
actitud de indiferencia y hacer como que se ignora la conducta del niño, para lo cual
no debe manifestarse enfado, ni deben hacerse promesas o proferir amenazas.
Porque el  niño, con la rabieta, pretende llamar la atención y si hacemos todo eso,
aunque no consiga aquello que motivó el berrinche, de algún modo habrá salido
ganando y, sin querer, podemos reforzar ese comportamiento o sea le
"enseñaremos" a tener más rabietas. 

Es conveniente darle un "tiempo de enfriamiento". Si se encuentra en casa, llevarle
a su habitación y aislarle de toda actividad durante unos minutos, retirando
aquellos objetos que puedan resultar peligrosos, puede ser una medida útil (como
regla para calcular el tiempo puede sumarse un minuto por cada año de edad). En
ese período no hay que hablarle, regañarle, amenazarle, etc.
Si la "escena" ocurre en un sitio público, procure llevarle a un sitio tranquilo y si
fuera necesario contenerle físicamente  porque presente una actitud violenta,
procure sujetarle pero sin hablarle ni mirarle.

Una vez que se ha pasado el berrinche, no se le debe castigar ni gritar, sino darle
seguridad y afecto, pero sin mimarle en exceso ni darle ningún tipo de premio,
explicándole lo inadecuado de su comportamiento.

FUENTE: Web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria Equipo de redactores de “Preguntas más frecuentes (de la A a la Z)”diciembre 2002, Autor: Miguel Ángel Fernández-Cuesta Valcarce - pediatra y revisada por el equipo de webmasters  Web de la AEPap
CITADO JULIO2012 BLOG LA PSIQUIATRA DE VIDA

domingo, 20 de mayo de 2012

ESTRÉS LABORAL - SINDROME BURNOUT






Uno de los aspectos que debemos preguntar siempre  a las personas que nos consultan es sobre su vida laboral ya que allí pueden generarse una gran cantidad de conflictos que afectan grandemente la salud física y mental.

Los trabajadores pasan la mayor parte de sus horas hábiles en el ambiente laboral, si es que este resulta negativo entonces se traduce en un alto costo en la calidad de vida, y si esas malas condiciones persisten pueden llevar a la muerte.

Así que les invito hoy a conocer sobre el estrés laboral y el síndrome de burnout. Si su puntuación resulta alta tome medidas urgentes para disminuir estos niveles que afectan directamente su salud fisica y mental.

Dra. Mircia Pacheco



RESPONDE EL DR. ROZADOS

En los últimos 40 años hubo un incremento muy importante de los problemas relacionados con el estrés laboral, Interpreto que sus inquietudes son sobre el sindrome de Burnout.

Burnout fue utilizado por primera vez por el psicólogo clínico Herbert Freudenberger para definir el desgaste extremo de un empleado. Luego, lo adoptaron los sindicatos y abogados como elemento de ayuda para mencionar los problemas físicos generados por un grado de agotamiento excesivo. En la actualidad es una de las causas más importante de incapacidad laboral. Su origen estaba centrado en los profesionales de la salud: los médicos.

Al principio, como consecuencia de este síndrome, el empleado estaría un poco "chamuscado". Luego, cuando la persona presenta síntomas físicos de agotamiento, se lo encontraría totalmente "oxidado" o "destruido". Pero no sólo las personas recargadas de tareas o responsabilidad son las que sufren un excesivo estrés. "Tener una vida sin motivaciones, sin proyectos, o pasar por una etapa de desocupación puede provocar el mismo desenlace" ­comenta el especialista­. Los síntomas son iguales en ambos casos: falta de autoestima, irritabilidad, nerviosismo, insomnio y crisis de ansiedad entre otros.

Si duda, el desempleo es un factor muy potente que conduce a las personas a manifestar trastornos como la depresión, ansiedad o adicciones. La ingesta desmedida de alcohol y otras sustancias son frecuentes en personas desocupadas. Es una manera de expresar el estado de estrés que se ha instalado en su vida.

Una persona extremadamente estresada o ­como se diría en esta ocasión­ "quemada", se puede manifestar de varias formas: "el cansancio emocional es la actitud más clara, evidente y común en casi todos los casos. La persona no responde a la demanda laboral y generalmente se encuentra irritable y deprimida". También existen otras actitudes un poco más difusas. Los profesionales o empleados -enfermeras, médicos, maestros, etc- que trabajan en contacto directo con otras personas suelen tener este síndrome.

Los problemas internos entre la empresa y el individuo pueden ser uno de los factores que genera un empleado quemado. "La desorganización en el ámbito laboral pone en riesgo el orden y la capacidad de rendimiento del empleado" ­. Esto sucede, generalmente, cuando no hay claridad en los roles y las tareas que debe desempeñar cada uno de los empleados. También la competencia desmedida entre los compañeros, un lugar físico insalubre para trabajar y la escasez de herramientas o útiles suelen ser tema de desorganización". Otro factor que influye es el individuo y su capacidad de adaptación, "dos personas pueden trabajar juntas y bajo la misma complicación, en ocasiones una se estresa y la otro no". En el último tiempo, el estrés laboral se convirtió en uno de los factores importantes de incapacidad.

Se trata de un Síndrome clínico descrito en 1974 por Freudemberg, psiquiatra, que trabajaba en una clínica para toxicómanos en Nueva York. Observó que al año de trabajar, la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía, hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y de depresión, así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes.

En las mismas fechas, la psicóloga social Cristina Maslach, estudiando las respuestas emocionales de los profesionales de ayuda, calificó a los afectados de “Sobrecarga emocional” o síndrome del Burnout (quemado). Esta autora lo describió como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas". Incluye:

Agotamiento emocional, que se refiere a la disminución y pérdida de recursos. Emocionales

· Despersonalización o deshumanización, consistente en el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y de cinismo hacia los receptores de servicio prestado.

· Falta de realización personal, con tendencias a evaluar el propio trabajo de forma negativa, con vivencias de insuficiencia profesional y baja autoestima personal

· Síntomas físicos de estrés, como cansancio y malestar general.

· Manifestaciones mentales: Sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima y pobre realización personal. Es frecuente apreciar nerviosismo, inquietud, dificultad para la concentración y una baja tolerancia a la frustración, con comportamiento paranoides y /o agresivos hacia los clientes, compañeros y la propia familia.

· Manifestaciones físicas: Cefaleas, insomnio, algias osteomusculares, alteraciones gastrointestinales, taquicardia, etc.

· Manifestaciones conductuales: Predominio de conductas adictivas y evitativas, consumo aumentado de café, alcohol, fármacos y drogas ilegales, ausentismo laboral, bajo rendimiento personal, distanciamiento afectivo de los clientes y compañeros, y frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito del trabajo y dentro de la propia familia

Este síndrome, originalmente observado en profesiones tales como médicos, psicoanalistas, guardia cárceles, asistentes sociales y bomberos, hoy se extiende a todos aquellos que interactúan en forma activa y dentro de estructuras funcionales. Paso de "personas que cuidan personas de alto riesgo" a personas que interactúan en contextos de interacción conflictiva, con mayor o menor soporte. Hoy, estas personas que interactúan cuidando y /o solucionando problemas de otras, con técnicas y cualidades exigidas, dentro de medios y organizaciones de logros evaluados (en mayor o menor medida), son potenciales poseedores del síndrome de Burnout.

Su cuadro evolutivo tiene cuatro niveles de patologías:

1er nivel - Falta de ganas de ir a trabajar. Dolor de espaldas y cuello. Ante la pregunta ¿qué te p asa?, la respuesta es "no sé, no me siento bien"

2do nivel - Empieza a molestar la relación con otros. Comienza una sensación de persecución ("todos están en contra mío"), se incrementa el ausentismo y la rotación

3er nivel - Disminución notable en la capacidad laboral. Pueden comenzar a aparecer enfermedades psicosomáticas (alergias, soriasis, picos de hipertensión, etc). En esta etapa se comienza la automedicación, que al principio tiene efecto placebo pero luego requiere de mayor dosis. En este nivel se ha verificado el comienzo de la ingesta alcohólica.

4to nivel - Esta etapa se caracteriza por el alcoholismo, drogadicción, intentos de suicidio (en cualquiera de sus formas), suelen aparecer enfermedades graves tales como cáncer, accidentes cardiovasculares, etc. Durante esta etapa, en los períodos previos, se tiende a abandonar el trabajo (hacerse echar).

el síndrome se manifiesta en los siguientes aspectos:

A. Psicosomáticos: fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc.

B. Conductuales: absentismo laboral, abuso de drogas (café, tabaco, alcohol, se fármacos, etc.), incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas.

C. Emocionales: distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, sentimientos depresivos.

D. En ambiente laboral: detrimento de la capacidad de trabajo detrimento de la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes.

Este síndrome se da más en profesionales de la enseñanza, en profesionales de la salud; por ejemplo psiquiatras y psicólogo. Los factores personales, familiares, y organizacionales se hallan implicados en el surgimiento de este síndrome. Su prevención es compleja, pero cualquier tipo de técnica adecuada en el tratamiento del estrés es una técnica adecuada de intervención.

Se puede medir Por medio de cuestionario
Maslach, que de forma autoaplicada, mide el desgaste profesional. Se
complementa en 10-15 minutos y mide los 3 aspectos del síndrome: Cansancio
emocional, despersonalización, realización personal. Se consideran puntaciones
bajas las menores a 34. El cuestionario mas utilizado en la escala de Maslach
de 1986 Esta escala tiene una alta consistencia interna y una fiabilidad
cercana al 0,9. Se trata de un cuestionario autoadministrado, constituido por
22 ítems en forma de afirmaciones, sobre los sentimientos y actitudes del
profesional en su trabajo y hacia los pacientes.

Escala de MASLACH Deberá responder frente a cada una de estas afirmaciones, en
función a la siguiente escala

0 = Nunca 1 = Pocas veces al año o menos 2 = Una vez al mes o
menos 3 = Unas pocas veces al mes o menos 4 = Una vez a la semana 5
= Pocas veces a la semana 6 = Todos los días

1. Me siento emocionalmente agotado por mi 
trabajo.
2. Me siento cansado al final de la jornada de 
trabajo.
3. Me siento fatigado cuando me levanto por la mañana y tengo que ir a trabajar.
4. Comprendo fácilmente como se sienten los 
pacientes / clientes. 
5. Trato a algunos pacientes / clientes como si 
fueran objetos impersonales.
6. Trabajar todo el día con mucha gente 
es un esfuerzo.
7. Trato muy eficazmente los problemas de los 
pacientes / clientes.
8. Me siento "quemado" por mi trabajo .
9. Creo que influyo positivamente con mi trabajo en la vida de las personas .
10. Me he vuelto mas insensible con la gente desde que ejerzo esta profesión / tarea. 
11. Me preocupa el hecho de que este 
trabajo me endurezca emocionalmente. 
12. Me siento muy activo. 
13. Me siento frustrado en mi trabajo.
14. Creo que estoy trabajando 
demasiado.
15. Realmente no me preocupa lo que le ocurre a mis pacientes / clientes.
16. Trabajar directamente con personas me
produce estrés. 
17. Puedo crear fácilmente una atmósfera relajada con mis pacientes / clientes. 
18. Me siento estimulado después de trabajar 
con mis pacientes / clientes. 
19. He conseguido muchas cosas útiles en
mi profesión / tarea.
20. Me siento acabado. 
21. En mi trabajo trato 
los problemas emocionales con mucha calma .
22. Siento que los 
pacientes / clientes me culpan por alguno de sus 
problemas.